Este artículo ha aparecido previamente en la Revista Saó: https://revistasao.cat/creuar-el-riu-temptejant-les-pedres-proverbi-xines/
«Cherchez la femme»: el litio
El litio es una tierra rara fundamental para la energía del siglo XXI.
Hasta no hace mucho, los combustibles fósiles ganaban la partida porque ocupaban mucho espacio, sobre todo comparado con las renovables. Ahora, sin embargo, estas le hacen la competencia y el litio se ha convertido en un elemento fundamental de las baterías que alimentan los transportes del siglo XXI.
De hecho, las grandes corporaciones y los gobiernos tecnocráticos que las apoyan ya piensa a largo plazo: en décadas. Y, especialmente, China ya sabía que, a partir de 2025, el litio tendría un papel estratégico.
Tan importantes ya el litio que ha conseguido que las fuentes energéticas se dividan en bloques planetarios: el petróleo, en Occidente y Oriente Próximo; el litio, en Asia, América del Sur (Chile, Argentina, Brasil) y el Japón. El litio también explica el desplazamiento económico y político hacia Asia.
Hasta no hace mucho, las soluciones tecnológicas japonesas eran excelentes, pero China tiene mil millones de personas y se han lanzado a la revolución de las nuevas energías. Es el Estado el que las ha supervisados con un nivel de transparencia envidiable y de regeneración de baterías que bien podría seguir el resto del mundo.
China a la vanguardia
Es necesario recordar que hace ya muchos siglos que China fue la gran innovadora. De hecho, inventó el papel, la pólvora, la imprenta y la brújula.
Cuando Xi Jinping llegó al poder (2012), ya dijo que tenía como objetivo central de su política la renovación del país, lo cual implicaba recuperar la idea de que sus conciudadanos había sigo unos originales pensadores.
De acuerdo con esta tradición, la China actual, en solitario, hace sus propias revoluciones. Primero, de convirtió en la fábrica del mundo. Ahora, el planteamiento de una innovación significativa implicaría convertirse en la base tecnológica del mundo.
Por tanto, parece ser que la palabra «innovación», repetida a menuda en los discursos de los dirigentes comunistas chinos como una especie de «mantra» ha resultado fructífera, porque lo han conseguido.
No olvidemos tampoco que han introducido términos relacionados con el anterior. Uno de ellos es el «medio ambiente», vinculado a la contaminación. Y, a fin de evitarla, era necesario centrar las investigaciones en las «baterías», porque se trata de innovaciones que solucionen problemas medioambientales, puesto que almacenamos electricidad producida a partir de fuentes renovables y la llevan donde se necesitan.
La China innovadora sabe que la investigación relacionada con el litio es fundamental en tres de cada diez sectores estratégicos que el país quiere desarrollar; por eso, su plan «Made in China 2025» es comparable a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Los actuales sectores estratégicos chinos son la energía verde (que incluye los vehículos verdes), el equipamiento energético y los nuevos materiales.
En el país, la revolución eléctrica de forma gradual y empezó con las bicicletas eléctricas, que llenaron el territorio. De hecho, las primeras —las de tota la vida— empezaron a extenderse bajo la era de Mao y precedieron las eléctricas…
Estas bicicletas llegaron con baterías. Las primeras eran de plomo-ácido y bastante lentas. Las segundas, de litio. El éxito fue multitudinario, porque pasaron de vender 56.000 unidades en 1998 a más de 21 millones en 2008.
Al principio, tanto con bicicletas como con coches, el transporte del país dependía mucho del extranjero y, como consecuencia, la balanza comercial era muy deficitaria, lo cual empezó a preocupar a los dirigentes chinos. Mientras los fabricantes extranjeros babeaban de placer pensando en un mercado de mil millones de conductores, los dirigentes chinos «sacaron un conejo de la chistera»: después de prohibir durante dos años la importación de vehículos, aceptaron que entrasen, PERO siempre que se fabricasen en China y hubiese accionistas chinos…
El primer paso y estaba hecho: aprendían de manera mano los secretos de la fabricación de vehículos y, ayudados por la IA, los avances iban como la seda (sin necesidad de la Ruta…).
El segundo, consistió en ayudar a las fábricas de vehículos nacionales con fuertes inversiones del Estado.
Habían conseguido entrar en plena guerra comercial y los EUA1 perdieron los nervios.
Otro objetivo era eliminar definitivamente en 2025 los vehículos dependientes del petróleo. Lo han conseguido.
Volviendo a las ayudas estatales, los sectores capitalistas mundiales no pueden entender que en China haya empresas armamentistas de titularidad estatal que ahora mismo están fabricando VE2, de mayor éxito que las fábricas privadas.
Pero no había ninguna otra forma de hacerlo, porque en China costaba encontrar inversores privados; por eso, como la fabricación de VE implica fuertes inversiones, el gobierno se lanzó de lleno a ayudarlos.
No olvidemos, sin embargo, que el sector chino de la automoción es el habitual del capitalismo pero con características chinas. En primer lugar, cuando el Partido detecta que hay que desarrollar un sector industrial por necesidades estratégicas para resolver desequilibrios macroeconómicos, empieza investigando mediante la incentivación. Una vez alcanzado el nivel, llegan las subvenciones y que conste que incluir un sector promocionado por el Estado no es un mero cálculo económico.
El «sueño chino» no tiene nada que ver con el «sueño americano»: el primero es colectivo y los ejecutivos han de tenerlo muy en cuenta. Por eso avanzan tan rápidamente cuando entran en un secto. El segundo, ya sabemos, es individual. Este avance tecnológico ha tenido también una consecuencia positiva: ha reducido mucho la contaminación en las ciudades.
Con todo, es necesario apuntar que el desarrollo de un nuevo sector energético no ha tardado cuatro días. Ya en la década de los 1980, un grupo de cuatro físicos chinos escribieron al gran estadista chino de entonces —Deng Xiaoping, considerado «el arquitecto de la China moderna»— para ofrecer investigaciones sobre tecnologías de doble uso, civil y militar. El genial estadista mostró un entusiasmo que lo hizo decidirse en dos días.
En cuanto al liderazgo del país en el ámbito ecológico tenían un planteamiento que tardaría en llegar 45 años. La colaboración mutua entre los diversos ámbitos ha significado su triunfo el 2016. Las inversiones del Estado en la industria del VE han sido impresionantes y la dedicación de los implicados, en todos los nivels, también.
Este dominio de la tecnología en VE tenía dos objetivos fundamentales añadidos para el gobierno chio: que bajase la contaminación y depender cada vez menos del petróleo.
Mientras tanto, el resto del mundo ni se dio cuenta, del creciente éxito tecnológico chino.
La industria de los VE también se adaptó a la tradición china de distribuir por zonas los experimentos sociales y económicos con potencial de introducir grandes cambios en la sociedad, lo cual tiene muchas connotaciones positivas.
En el fondo, se trata de seguir el lema de Deng Xiaoping que tan bien explica el triunfo de la China de hoy: «cruzar el río tanteando las piedras». Es decir, introducir los cambios con cautela y gradualmente.
1Estados Unidos de América.
2Vehículos eléctricos.