DINERO NUESTRO REGALADO A AMAZON

19 de diciembre de 2025

Este post apareció por primera vez escrito en catalán para la Revista Saó: https://revistasao.cat/diners-nostres-regalats-a-amazon/

El otro día recibí un libro que había comprado a través de Amazon porque no tenía otra vía para conseguirlo. Al abrirle la puerta al repartidor, le pregunté cómo trataba la empresa a los trabajadores de la base. Se quedó muy sorprendido, pero me respondió desanimado y, después, enmudeció:

—¿Qué quiere que le diga? No tenemos muchas opciones y necesitamos trabajo…—

Dirán ustedes que estoy obsesionada con Jeff Bezos, «amo» y constructor del mercado global Amazon, ya que es el ejemplo perfecto de arriesgar poco y, por el contrario, obtener muchos «regalos» de los contribuyentes sin saberlo ellos.

La gente como Bezos se hace millonaria, en parte, gracias a la elusión de impuestos. Esta táctica es una maniobra lícita y válida que permite rebajar de forma sustancial la cantidad de impuestos. Ahora bien, radicalmente injusta, porque quien más gana no es quien más paga. Permite que aumente la riqueza de los que pagan poco, mientras que la ciudadanía pagamos mucho. Es el motivo por el cual el estado de bienestar cae en picado: pocas viviendas dignas, una sanidad tuberculosa, pensiones de jubilación depauperadas después de tantos años trabajando y pagando, una educación raquítica e infraestructuras que acaban en dramáticos accidentes, sean o no consecuencia del cambio climático.

También se enriquecen porque se establecen en lugares donde el gobierno local o central les permite que no paguen. Sea o no un paraíso fiscal.

Finalmente, aumenta su fortuna gracias a las ayudas económicas que reciben de los gobiernos. Los billonarios prometen aumentar la oferta de trabajo y salarios más dignos para conseguirlos —lo promete Amazon— pero después no lo cumplen. Incluso, una vez establecido en un lugar, Bezos realiza una política de ajustes laborales y miles de «esclaus» suyos son despedidos. En ese sentido, algunas poblaciones y grupos sociales de presión ya se han puesto en pie de guerra.

Podemos, pues, deducir que Bezos se ha enriquecido porque paga poquísimos impuestos o no paga y reci be muchas ayudas estatales procedentes de los impuestos ciudadanos, no porque sea un hábil empresario. De hecho, tardó muchos años en salir de números rojos a pesar de las inyecciones que los sucesivos gobiernos le iban concediendo a «pasar por su aro», es decir, vender a través de su mercado global.

Un caso flagrante de corrupción, después de esclavizar a trabajadores, es que, a fin de que la gente no se amotine, muchas de estas ayudas llegan con un «visado secreto». En 2021, por ejemplo, Amazon recibió más de cuatro mil millones de dólares y casi ninguno lo supo. Más aún: la última ampliación de Amazon es un ejemplo claro. Cuando anunció la creación de una nueva sección, un buen número de ciudades le ofrecieron a Bezos el oro y el moro si se establecía. Así y todo, a pesar de una subasta de ciudades perfectamente prostituida, las dos premiadas fueron un barrio de Washington DC y Long Island: las de toda la vida.

¿Por qué hay tantos políticos que ofrecen estas ventajas fiscales y una multitud de «premios de consolación» a un individuo que paga poco, recibe mucho, despide a un montón y amenaza de expulsión a los que se revuelven?

Y ¿por qué la gente vota a esos políticos?

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