Es licenciada en Psicología y Filosofía i Ciencias de la Educación; cuenta con un Máster en Políticas Educativas y es Doctora por la Universidad de Valencia. Ha sido profesora de Educación Primaria, psicopedagoga en diferentes institutos públicos de Educación Secundaria y profesora asociada en el Departamento de Psicología Evolutiva y Educativa de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, donde continúa en el Departamento de Investigación Educativa.
Se dio a conocer como poeta con “Bri de Vols” (1996). Continuó publicando poesía hasta llegar a doce poemarios. Destaquen “Clissar les hores” (1998); “Totes les mars són una sola mar” (2005); “Fragments de cel” (2007); “Bastir la mar endins” (2008); “En el desert dels meus ulls” (2009); “Itinerari de tendresa” (2010); “Paraules sota lapell de l’univers” (2012); “Aquell so entre el no-res i l’infinit” (2016); “En eldecréixer de la pluja” (2017); “En el principi la set i la sal” (2019) y “Habitatges de mirades i secrets” (2020).
Ha recibido numerosos premios de poesía y algunos poemas han sido musicados por el cantautor Artur Àlvares.
Ha sido incluida en veintisiete antologías. Ha sido traducida al italiano, francés y corso, y ha traducido al catalán al poeta corso Pasquale Ottavi.
En 2020 irrumpió en el campo de la narrativa con la novela “La raó s’escampa en l’aigua”, que gana el Premio Rafael Comenge. La sigue “L’essència de l’arbre” (2023).
Actualmente, colabora en distintos medios de comunicación. Siempre ha estado profundamente comprometida con la cultura, como recitales poéticos, revistas literarias, ponencias de literatura y radio.
En esta entrevista nos habla de “En els camins de l’aigua”, “Geografia als llavis” y “Geografia d’aigua”, libro de poemas recientemente publicado por Témenos Edicions.
¿Podrías sintetizarnos el contenido de EN ELS CAMINS DE L’AIGUA?
El lector se puede sentir más o menos interpelado y puede compartir de una forma u otra cada verso, pero lo que es innegable es que se trata de un libro imprescindible para abrir caminos y replantearse los naufragios. Hay un grito que resuena entre los versos que se encamina hacia la coherencia y la lucha del ser para compartir experiencias y salir a la luz renovada de esperanza. No pretendo hacer una poesía testimonial, intento hacer una poesía provocadora, que pueda causar un impacto en el lector, aunque solamente sea de forma visual.
¿Y de GEOGRAFIA ALS LLAVIS?
En este poemario, la poesía se convierte en una puerta al interior de uno / una mismo / misma donde hay amor. También hay la belleza del silencio que se adentra, en el cual encontramos referencias acerca del entorno que nos rodea y que toma forma de la indagación sobre el ser humano como irresoluble en su condición humana. Y también a través de la espiritualidad, la paz del paisaje, el vuelo de los pájaros, la libertad convertida en dolor, la luz y la oscuridad que nos adentra para saber mirar con más intensidad, acercándonos a la contemplación para dejar de fluir el ser que somos.
¿Por qué la elección de los dos poemas y los dos poetas que encabezan el libro?
Elegir el fragmento de un poema de Francesc Garriga es una gozada. Su poesía configura un universo muy concreto. Encontramos en sus poemas un viaje hacia la depuración y la precisión que me hace replantearme mi forma de escribir poesía.
Màrius Torres nos recuerda en sus versos que la poesía nos hace enmudecer el labio de la tierra con la palabra justa.
Así, el poemario “En els camins de l’aigua” se abre con un canto que expresa cómo la poesía transforma al lector. Y, recordando a Francesc Garriga, la poesía no se termina hasta que llega el lector.
¿Por qué decides unir en un único libro ambos poemarios con el título “Geografia d’aigua”?
La sonoridad y el significado de los poemas quizás tuvo que ver con la elección del título. En la vida, es necesario superar obstáculos para avanzar, como el agua que fluye río abajo hacia el mar. El agua nos recuerda quiénes somo y, al mismo tiempo, nos acompaña hacia adelante. El agua no retorna hacia atrás. Nosotros también somos parte de esa agua, de su lucha por avanzar, de su fragilidad, de la ausencia, de la quietud que contrasta en su movimiento constante y el su silencio latente. El agua es desasosiego y vació. Vitalidad. Desde que nacemos, iniciamos el camino en el que empezamos a aprender y a reconocer; también a crear nuevos caminos que nos identificaron. El agua siempre suma o resta matizos de luz; incluso cogen un peso que eleva a imagen todo un poema. El agua tiene la fuerza de retener el instante o de desaparecer, porque no se sostiene sobre nada. La escena del agua, del golpe, se nos deshace; y vienen las preguntas del lector, su viaje hacia la luz donde poder disfrutar del poemario
¿Qué elementos unen los dos poemarios?
El agua como vínculo y atadura de la vida. “Geografia d’aigua” funciona como un conjunto, como una constelación donde, al mismo tiempo que la unión de los dos poemarios, amplifica y complementa al anterior.
Si consideramos acertada la definición de obra poética expresada por la prologuista Imma López Pavia, que plantea que, además de haber una fuerte unidad temática entre los dos poemarios, en “Geografia als llavis”, hay una fuerte voluntad de asumir la vida consumida, aproximándose a la expresión de la palabra a partir de las propias vivencias del lector.
En cuanto a los aspectos más generales de la obra, encontramos que hay conexión con la naturaleza, con las imágenes que detienen el paisaje o la escritura femenina que mantiene distintas voces políedricas que no se pierden nunca, con sus versos, la forma y el contenido. Vuelven a atar la poesía a los recuerdos y sus particularidades hechas interrogantes. Observamos la atención a los detalles, a los instantes imprecisos, al sufrimiento, al coraje para expresarnos sin temor. Hay una creencia en la palabra y en la luz, combinando momentos íntimos con momentos de rebeldía, traducidos en la musicalidad de los versos y en las reflexiones alrededor de los temas de la existencia. Hay métrica, hay ritmo; también ritmos internos, síntesis y la esencia de las palabras.
En el poemario, el contenido, la forma y la creación van juntos de forma libre. Y también tiene que dar paso a ser recitada para acercarse a un público más extenso.
¿Qué puedes decirnos de la mediterraneidad del contenido?
Vivir rodeada de la luz mediterránea te lleva inevitablemente a formar parte de ella. Hay un proceso en el cual el área de la conciencia actúa sobre lo que ves y ves esa luz con tantos matices; y, en el fondo, el poema es el resultado del primer impulso que te conduce a escribir libremente.
Mirando el mar, he escrito los primeros poemas. Después, en casa, los reescribía cargados de luz. Ser hija del mar Mediterráneo te lleva a pulir la luz y dar forma a las palabras. La poesía es esencialidad, sal, sinfonía de colores en el agua, su olor que impregna el cuerpo y el paisaje. Y todo lo que representa el mar en la tierra, el puerto, el faro, los naufragios; en resumen, símbolos de vida y de muerte, de playa y arena…
La importancia de la naturaleza en los dos poemarios ¿es una alusión a la situació climática del planeta?
En los dos poemarios, he partido de una mirada esperanzadora y serena de contemplación. La naturaleza me da una gran intensidad lírica y una fuerza que consolida cada verso. Y tiene una explicación, me gusta que los lectores miren la naturaleza desde otra mirada y que sientan el placer de la riqueza que tenemos y de los lugares fascinantes. Me gusta reflejarme en la naturaleza y en sus cantos. Somos también naturaleza y tenemos que protegernos de este cambio climático que difícilmente se puede frenar. Y romper con la idea de utilizar la naturaleza como un espacio de consumismo. Todo lo contrario, tenemos que disfrutar de la naturaleza como si fuese un ser en transformación en el que vamos haciendo un itinerario donde encontramos reflexiones, botánica y geología, momentos de introspección espiritual… Además, tenemos que observar en la naturaleza la capacidad de sobrevivir y su adaptación en momentos vitales.
¿Un alter ego de Ulises?
Pensar en Ulises, es pensar en hacer una exploración profunda de la condición humana. Hay una búsqueda de significado y de transcendencia de la vida cotidiana. En mi poesía, pretendo profundizar en el ser humano y construir otras realidades.
En un poema, me planteaba cómo cambiar el rumbo de la Odisea. El engranaje social en el que estamos inmersos nos va llevando al límite de la oscuridad, al fondo de un abismo sin retorno. Tenemos que ser capaces de encontrar nuevos rumbos. Pretendo implicar al lector en el significado del poema aunque no siempre lo acepte el lector, pero que le dé la posibilidad de interpretar de forma activa a otras Odiseas.
¿Los sentidos como proyección del alma?
En la escritura, se transforma el lenguaje mediante nuestra forma de mirar. Y, en el interior, se desencadena una fuerza que hace moverse a la palabra y a la posibilidad de llevarte más allá de la imagen que ofrece el ojo. Por ese motivo, hablaría de la mirada del alma, una mirada clara de respeto y de maravillarse de todo lo que nos rodea. La espiritualidad tiene, en ese sentido, una observación atenta y profunda antes de escribir la palabra. Se podría decir que es la percepción de la vida pasada por la conciencia.
Este poemario hace referencia al agua y también a la fragilidad, la ausencia, la pérdida… La mirada poética da paso al misterio que germina en una visión diferente, otra manera de prestar atención a todo lo que percibimos.
¿Qué reflexiones se deducen al llegar a puerto?
El juego del artista consiste en poder penetrar en la realidad y ver más allá de la imagen que ofrece el ojo.
Leer poesía representa un cierto esfuerzo del lector. Tiene que convertirse en sujeto activo del proceso creador. Tiene que interpretarlo, cuestionarlo o iluminarlo. Y abrir de par en par su ventana al mundo que nos rodea.
¿Qué papel tienen el paso del tiempo y el recuerdo?
Definir el tiempo como vivencia humana. El tiempo me da la sensación de que es inexacto. Por ese motivo está tan unido a los recuerdos, a los momentos de gozo vividos, a las dudas, a la forma de interrogarnos que va de lo que es inmediato a lo eterno. Como escritora, el tiempo me ha ido marcando. Cuando, de joven, escribía, miraba menos en perspectiva, porque el tiempo, la que había sodio y la que en aquel momento era, estaban muy cerca. Las emociones ocultas en cada transición afloraban con mucha facilidad, los primeros recuerdos que configuraron mi vida, los afectos, el trabajo, los errores… No siempre eran fáciles de traducir, pero los sentía cerca. Ahora, tengo que profundizar hasta el dolor para deshacer barreras, límites impuestos y poder escribir sobre ellos. Escribir me llena la vida y, está claro, que los recuerdos forman parte de las vivencias y transmitirlos a los otros implica que el lector rehace el poema con su lectura y juega con sus recuerdos y sus sentimientos, que tienen un punto de contacto con los míos. Y, al mismo tiempo, sabemos que vivimos a contracorriente y no hay tiempo para asimilar todos los hechos que se van produciendo en esta sociedad, ni tampoco los que nosotros asumimos como nuestros. Los recuerdos no son siempre exactos, pero no dejo en los poemas de reflexionar sobre el paso del tiempo. Y siento dolor, un dolor físico y emocional, porque estoy expresando las ausencias y las pérdidas.
Debemos tenen en cuenta que vivimos en una sociedad de necesidades impuestas, en un mundo de cambios permanentes, de heridas extrañas… Considero que escribir es una tarea muy solitaria, pero, sin embargo, no es sencillo profundizar en los recuerdos. Se puede vivir tan solo rozando la superficie y continuar adelante. Aunque nunca ha sido mi caso. Encuentro desesperanza en la nada y no me resigno fácilmente. La poesía habla.
El desdoblamiento de la voz poética en un yo, un tú i un nosotros, ¿es una llamada al diálogo?
Algunos poetas, cuando escribimos poesía, utilizamos una voz intermedia que expresa lo que sienten y es comentada por el lector. En consecuencia, la mayoría de obras se estructuran en el entorno de un triángulo, entre el “yo”, el “tú” y aquel “él” o “vosotros” desdoblado en un diálogo entre el poeta y el lector.
La lectura nos transporta, nos abre los ojos hacia un camino desconocido. Ahora bien, cuando escribes, asumes lo que preguntas o te preguntas con determinación, aunque, a veces, no encuentras la palabra exacta, quieres desencadenar que el lector mire más allá de lo que has mirado. Quieres golpear al lector en una nueva realidad intangible. Y este diálogo se hace imprescindible. es fa imprescindible.
¿Encuentras matices positivos en ambos poemarios?
Mi voz poética siempre se ha rebelado contra la desesperanza y recorre el deseo de avanzar hacia delante a la búsqueda de la luz. Ser positiva es el producto de una actitud.
La materia prima son las palabras y, antes de escribirlas, hay que sentirlas. Y representa constatar que hay vida te gusta sin ningún otro motivo. Los matices positivos están ligados a la belleza de todo lo que nos rodea, pero también soy crítica con la belleza que conduce al caos.
La poesía es la búsqueda de los sentidos y, en este momento, la poesía se ha integrado en la vida actual más oscura. Pero yo continúo creyendo que las exigencias de la vida no se pueden practicar si no las miramos de la forma más positiva que encontramos. Por ese motivo, reivindico en mis veersos la palabra de la esperanza, la transparencia y la luminosidad.
Hay una alusión a los olvidados. ¿Qué otros factores sociales aparecen?
En este poemarip, como en otros poemarios, el grito contra las injusticias está presente, aunque no lo hago de forma explícita, sino siempre con un tono poético que golpee al lector.
La poesía nos sirve para conocernos mejor como seres humanos y también reconocer el tiempo que nos toca vivir. No niego que muchas personas no son conscientes de cuáles son nuestros defectos, ni tampoco de lo que tenemos que hacer para vivir con plenitud. Otras veces, no sabemos cómo enfrentarnos a nosotros mismos, a los obstáculos que nos rodean…
Por ese motivo, la lectura que hago de este mundo que nos toca vivir es complicada. Reivindico la resistencia en la poesía ante los abusos de poder. Estamos sometidos a una manipulación constante, imposible de soportar. Pero no quiero convertir mis poesías en un panfleto. Podría describir qué significará, para el futuro inmediato, los avances de la robótica, de la tecnología o los problemas de la trashumancia, la contaminación o el cambio climático… Pero como poeta, estoy preocupada por la realidad política, social y por la realidad terrible que nos rodea y que nos crea angustia e inseguridad, y que destruye cualquier deseo de utopía. Vivimos momentos trágicos; sin embargo, quiero creer en el futuro y tener esperanza. Construir un edificio sólido de la lucha mediante la escritura. La poesía es una parte indestructible de tu ser. Es evidente que muchas de tus ideas se deben cribar; sin embargo, el ser humano puede vencer todos los obstáculos. Y no podemos dejar de reivindicar el misterio inseparable de lo que es la vida, pero como poeta no quiero desvelar el misterio, debe ser el lector el que tome la iniciativa de hacer suya la reivindicación.
¿La duda existencial como conclusión?
El conocimiento crece en la duda y la poesía, en los abismos que muestra sin poderlos descifrar. Soy una poeta de dudas existenciaels con una fuerte dosis de reflexión filosófica. Considero que las grandes revoluciones han sido también revoluciones de un pensameinto dudoso que, a la larga, ha proporcionado evidencias de los hechos. La duda está presente en mi vida. Soy de las que duda. Desde muy pronto tuve que escoger, dudando. Pero partimos de una multiplicidad de opciones y vamos renunciando a unas y aceptando otras. Tal vez, crees elegir lo que es esencial. Con todo, la duda siempre te acompañará, de si he escogido y discernido de forma adecuada. Pero lo considero un elemento básico en la determinación y en el crecimiento personal. Me provoca una mirada crítica cuando escribo. Por medio de la duda, he podido crear distancia entre los hechos para replanteármelos. Y poder elegir sin equivocarme demasiado. La duda también me ha llevado a renunciar a ciertas propuestas y me ha quitado libertad.