Nunca he ocultado que escribir es uno de mis placeres más agradables. Tanto poemas como relatos breves y artículos de temática variada. Pero también leerlos. Es el caso de la revista “Traiguera”, siempre «devorada» por mí con gusto y donde me han publicado algunos artículos.
Esta revista, conocida popularmente como “Lo Diariet” (“El Pequeño Diario), es bastante más que una publicación mensual; también es un exponente destacable de la vida cultural traiguerina.
Con todo, antes de continuar hablando de ella, querría apuntar que Traiguera, la población del País Valenciano que da nombre a la gaceta, está situada en la comarca del Bajo Maestrazgo y cuenta con 1.300 habitantes. La romanización fue allí intensa; també destacable su historia desde la Edad Media hasta los inicios del siglo XX. Conserva testimonios arquitectónicos valiosos que lo confirman. Si queréis más datos, podéis encontrarlos en Viquipedia.
Pero, volvamos a “Lo Diariet”…
Vicent Matamoros es el Presidente del Centro Cultural Traiguerino y “Lo Diariet” es una rama de la institución. Allí se organizan exposiciones y se presentan libros, y la revista se ha publicado ininterrumpidamente. A tener en cuenta que, después del medio de comunicación señero de Vinaroz, el traiguerino es el más veterano de la comarca.
En el presente año, celebra el quincuagésimo aniversario de su aparición y se ha organizado un buen puñado de actos. Cincuenta años dan para mucho y, aunque sus fundadores están al pie del cañón, han facilitado la entrada de generaciones nuevas que ha respetado los objetivos de la publicación, que consisten, no sol en informar, sino también en servir de vínculo entre generaciones, sexos e intereses de la ciudadanía traiguerina. Trabajando continuamente sin desfallecer, que la publicación es mensual y eso conlleva fatigas.
El equipo de redacción se ha ido renovando a lo largo de medio siglo y el reemplazo generacional se ha producido felizmente. La dedicación no ha decaido nunca y se ha adaptado. Sin quejarse a las nuevas tecnologías. No cobran nada a los vecinos de la población y se financian mediante suscripciones, publicidad local y una subvención municipal. Editan cuatrocientos cincuenta ejemplares. Tres cientos se quedan en Traiguera y «emigran» ciento cincuenta.
Aunque nació en 1975, su origen fue el Teleclub, fundado en 1965, que movió conciencias culturales y se convirtió en la base de La Voz de la Comarca, surgida en 1967, donde escribía gente de Traiguera. En 1970, cuando sale una publicación cultural en Vinaroz, Traiguera decide que no puede ser menos y sacará la suya.
Afortunadamente, conservan todos los ejemplares i, a pesar de las dificultades que hoy padecen las publicaciones en papel, nunca se ha detenido. Cuentan, además, con un impresor eficiente que le quita quebraderos de cabeza al equipo periodístico. Incluso han servido de hemeroteca para estudiantes de la Universidad Jaume I de Castellón de la Plana y de la Universidad de Valencia, señal de que hay mucho material aprovechable de diversos ámbitos, como un fondo fotográfico capital. En cuanto a la lengua vehicular, es el catalán, aunque aceptar artículos en castellano.
Los responsables de la publicación quisieron i continúan queriendo que sea «una ventana abierta al mundo para todos los vecinos y todas las vecinas de nuestro pueblo(…). Cada edición ha reflejado alegrías, actos, fiestas, opiniones… convirtiéndose en un testimonio imprescindible de la vida local(…)» (palabras suyas aparecidas en Facebook). Agradecen a los impulsores, a todos los miembros que han pasado por la publicación, a los colaboradores fijos y ocasionales y a los lectores fieles su compromiso y su pasión por la cultura propia y por el pueblo.
Desgraciadamente, se ha perdido el placer por la letra impresa en papel. ¡Qué pocas revistas quedan así! Afortunadamente, “Traiguera” no se ha dejado vencer por el formato online. Así que se pude leer a la sombra de un olivo o en alguna agradable cafetería, con poca gente y buena música, acompañada de un cafetito que quite el sueño y hojaldre. Poder subrayar fragmentos impactantes para después guardarlos se convierte en un peregrinaje para la palabra escrita.
Finalmente, querría hablar de mi «historia de amor» con “Lo Diariet”.
Yo tenía un compañero de trabajo en Valencia que se llamaba Vicent Cervera que había nacido en Traiguera. Un día, volvió a su comarca y el contacto se desvaneció. Bastantes años más tarde, como yo tenía un programa de entrevistas en Radio Klara, entrevisté a Ramón Mampel como Secretario de la Unió de Llauradors i Ramaders del País Valencià, oriundo de Traiguera. Al saberlo jo, le pregunté por Vicent Cervera y, enseguida, me dio información y pude contactar de nuevo con él. No recuerdo cuánto tiempo pasó desde entonces, pero en 2013 saqué un libro de relatos eróticos «apuntalados» con ilustraciones y recetas de cocina selecta del magnífico restaurador Josep Maria Baldó acompañadas de fotografías exquisitas. Se llamaba Una mentira de fábula. De entre las más de cincuenta presentacions que hice, se me ocurrió que una podría ser en Traiguera y se lo sugerí a Ramón Mampel. Él aceptó y me presentó a Vicent Matamoros, quien se encargó de toda la «parafernalia» relacionada con la presentación. Además, yo había decidido pasar aquel año las vacaciones en una casa antigua de Traiguera. Así, pude volver a ver a Vicent Cervera y conocer a unas excelentes personas. Destaco a Felipe Granyana, Maria Victòria (su mujer) y sus hijos (Júlia, Felip i Robert), que se han convertido en buenos amigos.
Mi estancia en Traiguera aquel agosto de 2013 fue entrañable. Hice excursiones por las afueras, lo que me permitió conocer olivos milenarios y disfruté de sus fiestas mayores.
El día 2 de agosto, a les 19:30, en un impactante local antiguo —el Pes del Fariner—, en la calle del Mossèn Compte de Traiguera, Vicent Matamoros inauguró el acto de presentación del libro. Me dieron también soporte el amigo Vicent Cervera, filólogo, Adolfo Llamas, hombre de mundo que poseía una de las colecciones eróticas más interesantes de España, y Ramón Mampel. Al final, hubo una cata de aceites comarcales de renombre y gran calidad conducida por Ramón Mampel y una cata de vinos por mí misma. El acto, lo asumió el Cento Cultural Traiguerino y colaboró el Muy Excelentísimo Ayuntamiento de la localidad. Aunque nunca me lo dijeron, Vicent Matamors y otros miembros de “Lo Diariet” trabajaron a fondo para que la presentación fuese un éxito. Lo consiguieron. Algunos de los que nos acompañaron aquel atardecer, sin embargo, han muerto, si bien siempre los recordaré con afecto.
Después, agradecida a aquellas magníficas personas, he ido colaborando de vez en cuando en “Lo Diariet” con algún artículo y he conservado amistades que ya tienen doce años de vida, además de ir a Traiguera con frecuencia. A casa de los amigos Felipe y Maria Victòria, que siempre me han recibido como si fuese de la familia. También la relación con Vicent Matamoros y Anna, su mujer, continua y los he visitado dos veces. Ahora, quedo a la espera de que sean ellos quienes «bajen» a Carcaixent (la Ribera Alta), donde vivo. Mientras tanto, continuaré colaborando con “Lo Diariet”, siempre que lo consideren oportuno.
Y quiero terminar con un último elogio acerca de “Lo Diariet”. En este mundo globalizado donde tan difícil es para la cultura de verdad sobrevivir y cuando pocos continúan fieles a las publicaciones en papel, el equipo de “Traiguera” todavía se reúne lo que haga falta con ilusión para sacar a la calle un producto de calidad, porque “Lo Diariet” está hecho de supervivientes. Posiblemente sea uno de los últimos supervivientes.
*Este artículo es una petición de Vicent Matamoros, que he realizado con satisfacción.


EJEMPLAR DE OCTUBRE DE «LO DIARIET»: EL DEL ANIVERSARIO DE LOS 50 AÑOS