¿QUIÉN ADORA A LOS TERACAPITALISTAS1?

18 de octubre de 2025

Este artículo ha sido publicado en primer lugar por la Revista Saó:https://revistasao.cat/qui-adora-els-teracapitalistes/

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (UN World Food Programme) está encargado de la sostenibilidad alimentaria del planeta. Según su exdirector, David Beasley, con tan solo una donación de seis mil millones de dólares procedentes de algún «teracapitalista», se acabaría con el hambre de cerca de cuarenta y dos millones de personas. Y lo dice un político del Partido Republicano de los Estados Unidos de América (EEUU).

La pandemia por COVID todavía hace más ricos a los «teracapitalistas»

El año 2020 será recordado como el de la peor crisis económica desde el crack de 1929; sin embargo, los «teracapitalistas» superaron en un año un valor patrimonial similar al PIB de Italia, uno de los países más ricos del mundo.

La acumulación de tanta riqueza en tan pocas manos como las de Gates (Microsoft), Bezos (Amazon), Musk (Tesla) y Zuckerberg (Facebook, Instagram, WhatsApp) tiene consecuencias graves. Una de ellas, atentar contra la democracia, por muy burguesa que sea.

He dicho los nombres de algunos poseedores de las mayores fortunas del mundo. Sin embargo, estoy convencida de que, de los más ricos entre los ricos, no sabemos absolutamente nada, porque les gusta el anonimato. Los que salen en la prensa son tan solo la punta del iceberg.

Las fortunas de estos acumuladores que superan el PIB de un buen puñado de Estados les permiten imponer y defenestrar políticos, cambiar leyes que le afecten negativamente y trastocar situaciones que antes, al menos aparentemente, solo eran competencia de los Estados.

El genocidio que está provocando Israel entre los palestinos, por ejemplo, es un caso claro del poder económico de los lobbies judíos de todo el planeta. Por mucho que se quejen cada vez más Estados en el mundo, ni uno solo se atreve a desarrollar una política decidida de boicot cosa que sí que ha hecho la Comunidad Europea (CE) con Putin después de invadir Ucrania.

El mismo Mark Zuckerberg tien ya un control colosal sobre la humanidad. Bastante más que los señores feudales, los moncarcas, los emperadores y los grandes magnates de la segunda mitad del siglo XIX i casi todo el siglo XX, como John Astor, John Rockefeller, Andrew Carnagie o Cornelius Vanderbilt. Y eso solo en los EEUU. Los peces gordos de los siglos XIX y XX, los llamaban «robber barons» (señores del robo) porque explotaban los trabajadores pagándoles mal, obligándolos a trabajar muchas horas, impidiendo que tuviesen derechos y prohibiendo los sindicatos.

Con todo, los opulentos de antes y de ahora comparten «objetivos»: sobornar y/o comprar políticos, mantener en la precariedad o la esclavitud los trabajadores, impedir la función de los sindicatos, hundir la competencia y monopolizar el marcado. Han conseguido así ajustar a sus delirios acaparadores las bases materiales de la sociedad.

Una parte capital de la opinión pública actual los adora

Parece que los quieran más que los odian, tal como nos muestran las revistas de tirada general y algunas especializadas con una fuerte deriva hacia la derecha. Ahora bien, si hurgamos un poco, podemos ver que se ha iniciado una oleada de odio y de rabia parecida a la se se inició en la década de los 1930 contra los potentados de entonces. Ahora bien, en ambas ocasiones, fueron infravalorados por quienes habían sido la causa y, ahora mismo, son cada vez más los pertenecientes a esta oleada, aunque aumentan muy poco a poco.

El amasamiento de dinero por parte del capitalismo desembocó en huelgas masivas que condujeron a la primera ley antimonopolio y a reformas sociales determinantes. Entre otras, la consolidación del estado de bienestar general; si bien el capitalismo no fue sustituido por ninguna otra estructura. Después de la crisis de 1929, una política más progresista permitió un cambio de situación para la clase trabajadora que duró hasta los 1970, momento en que el neoliberalismo tomó las riendas.

¿Y por qué le caen bien al público los «teracapitalistas»? porque el poder tiene un enorme componente afrodisíaco, además de contar con políticos que no están a la altura y periodists que babean delante suyo. Se trata de una ciudadanía atacada por la filosofía zen o la psicología del esclavo y aguanta en exceso.

Algunas caracrerísticas definitorias y algunos ejemplos

Uno de ellos es la externalización de medios de producción, trabajadores y directivos, y la actuación de algunas empresas, que funcionan de acuerdo con lo que dicen los usuarios a través de reseñas y opiniones.

Tres empresas «modélicas» de estas características son:

UBER2, donde el coche, el carburante, el segur i las horas de conducción las pone el taxista; que es cualquier particular que quiera ofrecerse. La empresa solo pone la APP y una publicidad eficaz, lo cual le supone un 25% de beneficio en cada carrera. Riesgo, por tanto, para UBER, ninguno.

AIRBNB3 ha superado las más importantes cadenas hoteleras del mundo, pero no ha aportado materialmente casi nada. En Francia, por ejemplo, solo había 25 empleados en 2015; en Italia, 20. Sin embargo, consigue mucho dinero de los bienes inmobiliarios que pertenecen a otros. En 2019, ya ofrecía siete millones de habitaciones en cerca de cien mil ciudades de todo el mundo sin poseer ninguna. Ahora son incontables, porque, además, se benefician en muchos sitios de no pagar ninguna tasa municipal ni estatal. Funcionan en la más completa clandestinidad.

APPLE4 tiene poquísimos empleados y cada vez están más externalizados. Además de ser la de mayor capitalización bursátil, es campeona en cuant a evasión fiscal, ya que se vale de todos los agujeros legales que encuentra o crea leyes que le favorecen donde pueden.

La subcontratación

Un ámbito  en que estos «teracapitalistas» también coinciden. Consiste  en poner en manos de un contratista o subcontratista el trabajo realizado para una empresa principal, dueña de la obra o el trabajo. El es quien ejecuta las obras o los servicios por cuenta o riesgo propio. Es lo que ocurre en Zara, Nike,Apple y muchísimas más.

Los servicios pueden ser múltiples y variados: contabilidad, finanzas, facturación, recursos humanos, logística, distribución, compras, inventarios, diseño, fabricación de servicios y productos, atención al cliente, análisis de mercado, márquetin… Incluso, han llegado a crear o utilizar falsas cooperatives.

Hay de dos tipos, el táctico y el estratégico. El primero consiste en externalizar las actividades, que son complementarias a la actividad principal de la compañía a fin de reducir costes. Es la que usan nuestros  «amigos teracapitalistas». Suele ser estable y duradera, ya sea con freelancers o con empresas. Estas empresas pueden estar en el país donde está la empresa principal o en el extranjero, lo cual ha sido habitual  hasta ahora, en que han bajado tanto los salarios de los trabajadores del país donde está la empresa principal que ya no es necesario marcharse fuera para reducir costos.

El problema es que los trabajadores que hacen la vista gorda dependen de estas subcontratas. Por eso, esta estructura se ha cargado el contrato social, consistente en un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros, como un Estado con los derechos y los deberes de su ciudadanía.  

Los paraísos  fiscales

Como los «teracapitalistas» deben creer que no ganan bastante con la subcontratación, los han potenciado. Acumulan tanta riqueza que ya no les cabe en los bancos y tienen que buscarse «cuevas» —como la de Alí Babá y los cuarenta ladrones— donde esconderla. Hay por todas partes, pero parecen proclives a las islas, como las Islas Caiman y las Islas Vírgenes Británicas.

Los «campeones» de estos paraísos son APPLE, Microsoft, Google —castigada por la CE a pagar una multa, pero Trump amenaza con subirnos los aranceles si no se la quitamos—, Amazon, Facebook, Uber, Goldman Sachs y Airbnb (la más «campeona» de todas).

La Bolsa no quiere que la gente trabaje

Los accionistas de las empresas no ven con buenos ojos que tengan muchos trabajadores, que creen puestos de trabajo. No les gusta pagar salarios. Ahora bien, en caso de no poder prescindir, al menos —dicen— que no estén bien pagados.

1Neologismo propio con el cual defino los máximos acumuladores de riqueza del planeta. Hablo de ello en un artículo en mi blog:https://pepaubeda.net/ca/articulo/els-teracapitalistes/

2Empresa financiada por capital de riesgo con sede en San Francisco (California). Fundada por Garrett Camp y Travis Kalanick, proporciona a los clientes una red de transporte a través de vehículos registrados en su servicio que ofrecen un servicio logístico (Viquipedia).

3Plataforma que permite publicar, descubrir y reservar diferentes alojamientos. Dispone de cerca de un millón de propietarios, repartidos en 33.000 ciudades por todo el mundo. Fue creada en 2008 y es uno de los recursos más buscados por los turistas. Fue fundada en 2008 por Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk en San Francisco.  El financiamiento original se consiguió a partir de la contribución de diferentes empresas (Viquipedia).

4Empresa tecnológica multinacional con sede en Cupertino (California). De las más grandes del mundo en cuanto a ingresos y capitalización de mercado. En el ámbito de la información, está dentro de las 5 más grandes de los EEUU: Alphabet, Amazon, Meta Platforms y Microsoft.

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