Mesa redonda. ¿Turismo o qué?
1 de diciembre de 2024
El turismo, que no hace tantos años era una actividad bastante minoritaria, se ha convertido en la «peste» del siglo XXI.
Un poco de historia
El turismo surge gracias a la instauración de 2 semanas de vacaciones pagadas en Francia en agosto de 1936, gracias al gobierno del Frente Popular. Era un paso más del estado de bienestar y una especie de «premio» compensatorio por no cobrar el sueldo merecido o que trabajen menos horas.
A partir de su establecimiento, sindicatos, asociaciones y grupos religiosos trataron de aprovechar al máximo el tiempo libre de los trabajadores, contribuyendo también a su educación. Se trataba, pues, de un «turismo social», que proponía actividades y colonias de vacaciones para los trabajadores.
El capitalismo se mete por el medio
No tardaron las empresas capitalistas en asumir el control del turismo y ampliar la oferta. Han convertido el turismo en uno de los negocios más productivos de los siglos XX y XXI.
¿«Viajero» o «turista»?
El primero es «la persona que se traslada de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción». Es minoritario y siempre fue una «rara avis» para ricos.
El segundo es «la persona que viaja por placer» o eso se supone. Su primera finalidad fue la aventura, aunque se desvirtuó muy rápidamente.
¿Viaje o turismo?
El viaje está vinculado al «trayecto»; el turismo, al destino.
El primero empieza en nuestra mente, se inicia a la puerta de casa y concluye cuando volvemos o decidimos quedarnos en alguna de las «escalas». Lo hizo Odiseo de vuelta a Ítaca, su hogar. El tiempo que dura el itinerario es importante; así como el descubrimiento que implica.
Por el contrario, el turista «se trasplanta a otro lugar» para llegar a un destino. En cuanto al tiempo, es corto, cómodo y anodino.
Novedad convertida en hábito
Hoy no se entienden las vacaciones si no es marchándose a algún sitio y la pregunta obligada es ¿a dónde te vas de vacaciones? Nadie pregunta ¿qué harás estas vacaciones?
Desilusiones turísticas:
- Cuando el turista llega a su destino, empieza a pensar que en casa estaba mejor, aunque jamás se lo confesará a nadie.
- Comprobará que su último viaje se parece mucho a los anteriores…
- Al llegar, se encontrará con miles de turistas como él que le recuerdan que es un vulgar turista.
- La autenticidad que le ha prometido la agencia de viajes es falsa.
¿«Tener vacaciones» o «irse de vacaciones»?
Lo primero es un derecho por el que lucharon nuestros antepasados. Nos proporcionaba descanso.
Lo segundo, un mandato capitalista que nos convierte en esclavos consumistas pero que no nos trae el disfrute y sí el cansancio.
¿Aventura o crónica de un destino anunciado?
El viajero sale a la aventura sin esperar nada. El turista llega a lugares previamente elegidos y diseñados donde se encuentra con otros turistas. No aspira a la sorpresa, sino a recibir un servicio concreto. No le interesa el descubrimiento cultural ni asumir riesgos ni salir a explorar, sino a que le ordenen, como buen consumista, lo que se ha programado para él: alquileres, medios de transporte (bicicletas, patines, barcos de vela, camellos…). Lo máximo es el «paquete completo».
¿Existe la «magia» turística?
No, porque todo está previamente organizado y sus únicos interlocutores son camareros, recepcionistas de hotel y vendedores de tiendas para turistas. Los primeros van a «disfrutar» y los segundos a «servirles».
Modelos turísticos
Organizado o airbnb.
Los «no-lugares» del turismo
Son exactamente iguales en todo el mundo: aeropuertos, puertos, «ciudades-boutique», parques temáticos, estaciones de ferrocarril, gasolineras, áreas de descanso en las autopistas, centros comerciales, zonas fronterizas, periferias urbanas donde se hacinan los desheredados… Se trata de puntos de reclusión de turistas para que consuman todavía más. Ejemplo: los «paraísos tropicales».
¿Existe un turismo sostenible?
No.
Hay más opciones…
Preguntarnos por qué ese afán por salir, privilegiar el itinerario o el medio de transporte
Precisamente, en este apartado, querría introducir una opción que se está poniendo de moda y que demuestra la insaciabilidad del capitalismo: el sexo como destino turístico. Así lo contaba el NYT del pasado 22 de noviembre…
¿Turismo para descubrir el mundo o para huir de su vida cotidiana (olvidarlo)?
Que el lector se responda a sí mismo de forma valiente…