Boda de Ana de Oleza Ferrandis
15 de diciembre de 2024
Hola a todas las personas presentes
Me llamo Pepa y estoy muy contenta de ser amiga de Ana. Sin embargo, antes de centrarme solo en ella, quiero daros la enhorabuena a los dos. Jose, a ti te conozco poco, pero tengo el convencimiento, por lo que he observado, de que vuestra relación seguirá siendo de una gran calidad.
Y ahora paso a mi amiga. Ana, ya sabes que nos conocemos gracias a Toni, el psiquiatra que pronosticó que jamás nos llevaríamos bien. Como has podido comprobar, se equivocó. Por cierto, cuando veas a Toni, recuérdaselo de mi parte …
Toni organizaba sesiones de mindfulness y, en una de ellas nos conocimos tú y yo, ¿recuerdas Ana? O sea: el mindfulness nos contactó y, poco a poco, nos convirtió en amigas. Creo recordar que las sesiones eran cada quince días en aquella librería tan elegante y hermosa que había frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas. ¿Se llamaba Leo? Luego, algunos de nosotros, nos tomábamos una copa de vino o una cerveza en la cafetería del Hotel Inglés y yo te acompañaba hasta la esquina de tu casa para seguir luego hacia la mía. Conocí a otras personas en las sesiones de Mindfulness, pero solo continuó contigo la amistad, porque llegó el momento en que quedábamos de vez en cuando para charlar y ponernos al día de nuestras respectivas vidas.
Cuando la librería cerró, me fui de las sesiones de Mindfulness, pero contigo continuó el contacto y, aunque ha habido periodos en que nos hemos visto poco o hemos hablado poco por teléfono, la confianza y la seguridad en la relación siempre han estado ahí.
De ti podría decir muchas cosas, pero hay más personas que querrán hablar. La primera característica tuya que admiré fue tu enorme capacidad de organización. ¿Recuerdas aquellos fines de semana en que nos encerrábamos en algún centro fuera de la ciudad para tener sesiones maratonianas de mindfulness? Siempre eras tú la que se encargaba y siempre salía todo muy bien. También tu capacidad para sacrificarte: eras la primera en entrar, para recibirnos, y la última en salir, para dejarlo todo en orden.
Otra cualidad tuya que he disfrutado ha sido tu capacidad para escuchar, ser paciente mientras escuchabas y energía para proponer soluciones. Podía pasarme un buen rato hablando, pero tú nunca interrumpías y, cuando terminaba, empezabas a hacerme preguntas para ofrecer opciones de ayuda. Manejas muy bien la escucha activa. Mucho más que hablar de ti misma, cuando tantos motivos has tenido para hacerlo y buscar consuelo y comprensión.
Antes de terminar, me gustaría decirte que eres una persona que pone una gran pasión en las cosas y en sus experiencias y el hecho de ser muy animosa, a pesar de los momentos difíciles que te ha tocado vivir y que nunca has exagerado al contarlos.
Y, para cerrar, quiero volver a Jose. En primer lugar, la amistad de Ana ha sido un regalo que valoro mucho y que procuraré seguir cuidando. Y ahora a los dos: que vuestra vida esté llena de momentos significativos, gratificantes y enriquecedores.
Un abrazo muy fuerte.